Piezas Azules

Recuerdo que estaba en casa de Raquel cuando me habló de Carlos Edmundo de Ory. Me había regalado su libro Metoeritos -Raquel casi siempre me regala un libro cada vez que me ve, y siempre es un libro con historia-. Me contó la red de conexiones que le habían llevado a descubrir a Ory, y como Raquel es obsesiva, llevaba un tiempo buscando todas sus obras, pero muchas estaban descatalogadas. Entonces me dijo que le gustaría montar una editorial para poder editar esas obras de Ory, y otras muchas descatalogadas de autores interesantes pero poco conocidos, de públicos minoritarios que ahora mismo eran imposibles de encontrar. Era invierno, debía ser enero o febrero porque yo aún estaba sin trabajo. Recuerdo que volví en casa entusiasmada con la idea.

En ese momento se quedó en ese territorio inconcreto por donde campan los deseos. Ambas estábamos en situaciones demasiado precarias como para poder invertir tiempo, dinero y energías en un proyecto no lucrativo que no resolviera la propia supervivencia.

Durante los meses que estuve sin trabajo estuve escribiendo Trastornos, Beatriz Punne, Vudú y Las Brújulas y el tiempo. Me había propuesto tratar de escribir relatos un poco más largos que los que acostumbraba a escribir para el blog, relatos un poco más desarrollados, relatos para leer en papel. Encontré trabajo en marzo, en una empresa que estaba empezando. Los primeros meses fueron muy exigentes y me quedé sin tiempo. Se acabó escribir relatos, y casi casi se acabó escribir aquí. Tanto se acabó que casi se me ha olvidado. El caso es que en verano, junté la colección nueva mas algunos que tenía  antiguos, como el San Juanito, que había escrito hacía ya tiempo cuando mi abuela se puso enferma y que murió en febrero, y pensé que quizás estaría bien ponerlos en papel, como un homenaje, ya que, a fin de cuentas, era el formato para el cual los había escrito, y publicar una pequeña tirada, y compartirlo con los míos.

El panorama que encontré para publicar era terrible. Muchas editoriales ofrecían servicios de autoedición encubiertos. Había que pagar muchísimo dinero, los formatos no eran muy bonitos, los diseños de portada y maquetación bastante dudosos. Y entonces apareció ese punto mío que no sé si definir como de vanidad o del atrevimiento de la ignorante, pero el caso es que pensé que yo sola podría hacerlo mejor. O al menos más a mi manera. Así que me puse a buscar qué me hacía falta: una imprenta, un ISBN (quién sabe, ya que me ponía, tampoco me quería cerrar la posibilidad de llevarlo a alguna librería….), etc. Pero entonces seguí pensando. Igual, si ya aprendía todos esos trámites para mí, quizás podría utilizar ese conocimiento y esa estructura para otras personas con las mismas inquietudes que se hubieran enfrentado al panorama. Así que decidí montar una editorial, vender mis ejemplares, y con lo obtenido editar a otra persona y que ya no tuviera que gastare dinero, y con lo de esa persona, a otra, y así sucesivamente en una estructura colaborativa, e igual en algún momento igual también podríamos reeditar a Ory y a otros descatalogados!!!

Se lo conté a Manu, y le pareció bonito. Me dijo que era una pieza azul, que es como llamamos en nuestro lenguaje a los proyectos un poco locos que se nos ocurren porque nos hace felices hacerlos, como los experimentos constructivos, o la música.

Volví a quedar con Raquel y se lo conté entusiasmada. Automáticamente hizo suyo el proyecto y se convirtió en la tercera pata.

Mucha más gente nos ha ayudado en el camino, especialmente Eme y Paloma, que me ayudaron con las correcciones, alentaron las ilusiones, y han estado apoyándome todo el tiempo. Paloma y yo incluso nos estuvimos recorriendo librerías, y soñando despiertas. Tengo tantas ganas de que lo vean.

En septiembre pedí una reducción de jornada, y me puse a estudiar para poder ser algún día profe de lengua y literatura. También nos constituimos como asociación cultural sin ánimo de lucro, nos dimos de alta como editorial, hicimos un millón de gestiones tediosas en mil sitios, compramos los diez primeros ISBN, y encontramos imprenta… He aprendido a usar In Design para maquetar, Raquel, Manu y yo hemos pasado unas cuantas tardes trabajando con la portada y revisando y corrigiendo la maquetación, hemos dibujado, hecho logos, visitado papelerías técnicas, comprado un numerador, hablado con Correos para hacer los envíos más baratos posibles, montado una web… Y todo este tiempo que estamos pasando juntos está siendo un premio en sí mismo.

La semana que viene llega por fin el primer ejemplar de relatos de la editorial Piezas Azules: Ropa tendida (ocho coladas). Son ocho relatos, ilustrados con fotografías. Una edición limitada y única de doscientos ejemplares numerados, nuestro conejillo de indias para empezar esta aventura y poder continuar con más ediciones que ya están esperando. Reconozco que me da un poco de pudor enseñarlo, me pregunto si les gustará a mis padres.

Esta es la historia de lo que empieza ahora.

portada completa

 

 

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7 comentarios en “Piezas Azules

  1. Fantástico!!! Quiero uno, Patricia. Guárdamelo!!! Me parece un proyecto maravilloso, y desde aquí apoyo con entusiasmo la iniciativa. Acabo de visitar también la página. Hay futuro. Me pongo en contacto contigo en breve para concertar la compra. Un abrazo.

  2. Ory. He conocido tus huesos de laúd/y mis caricias de música animal/cubren ya de arena fina tu epidermis sin fin/Te estoy amando hasta nacer de nuevo.
    No soy de memorizar nada. Solo me acuerdo de muy poquitos versos. Y uno de ellos es este trocito de Ory. No sé de qué libro. Lo mismo está hasta mal citado.
    Tengo en casa, apartados, algunos de sus libros de poemas. Además, encontré hace años en una de esas tiendas de segunda mano un libro suyo que, como todos, me encantó: era su Diario (1944-1956). Y siempre he tenido ganas de leer su continuación. Pero ¡ni siquiera sé si existe!, si siguió escribiendo su diario o no, y si lo hizo, si está publicado. La historia es que me quedé en 1956.
    Así que cuando comentas vuestra aventura editorial y dices que uno de los motivos de iniciarla es el de -intentar- publicar a Ory, pues todo se vuelve doblemente bonito.
    Suerte. Y el que el viento sea favorable.

    1. Siempre me sorprendes, ¿hay algo que no hayas leído? Es asombroso! Yo de Ory solo he leído Meteoritos, pero podría poneros en comunicación a Raquel y a ti para que pudiérais hablar largo y tendido. Desde luego, editar algún día a Ory es una meta (y un regalo). Muchas gracias por el aliento, y por estar. Un abrazo.

  3. ¡¡ Pero qué ilusión!!
    La primera pieza azul ya es realidad.
    Felicidades, Patricia :))
    Esto es un emprendimiento y no los de la Esme.
    Y yo que no he leído nada de Ory…
    (Yo también quiero comprar Ropa Tendida. Te escribo en breve)
    Muchos besos

    1. Muchas gracias!!!! Aunque discrepo en cuanto a la comparación, que la Esme es mucha Esme, y estar a la altura es bien difícil. (Cuando no contesto en el momento se me queda colgando…). Otros muchos besos para ti!

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