deja de soñar

por patricia

– Mira lo que hace ese caballo, parece que baila. Parece que va sobre una cuerda floja.

– Sí.

– ¿Cómo consigue el policía que haga eso?

– No sé, a lo mejor en la Academia tienen una asignatura de doma y exhibición, que después les permite hacer espectáculos circenses en el parque.

– Ah.

– A mí me gustaría ir a trabajar en un caballo.

– ¿En un caballo?

– Sí. Salir del coche, de la carretera, del encierro de los atascos, e ir sobre un caballo, y  escuchar la tierra debajo de sus patas, camino a través, urbanizaciones a medio construir a través, ciudades dormitorio con grandes avenidas deshabitadas a través, y llegar con el pelo revuelto, y dolor en el culo, y frío en la cara, y con un caballo, hasta la puerta.

– ¿Tú sabes montar?

– No. Pero me gustaría llegar a trabajar en un caballo.

– ¿Y dónde ibas a dejar el caballo? ¿En el garaje?

– No, pobre animal.  A un caballo no se le debería tener encerrado, y menos en un garaje…

No tengo un sitio. Por eso no puedo ir a trabajar en un caballo. Pero me gustaría.

– Anda mamá, deja de soñar.

 

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