Errantum Lumen

Apareció una noche. Mi amigo Manu y yo habíamos salido a Las Vistillas y habíamos terminado tomando un pisco sour en un local con mucho diseño pero  muy frío en La Latina. Ese hombre, que probablemente habría llamado la atención en cualquier sitio, destacaba como iluminado por luces de neón en aquel peruano ultramoderno.

Manu, que es buen fisonomista, cayó pronto en quién hacía pensar. Gary Oldman. LLevaba perilla y pelo largo, camisa, y por motivos que quizá sean subjetivos y que no puedo descifrar, resultaba muy oscuro. Me di cuenta de que no era a Gary Oldman a quien me recordaba, sino a Drácula. Hablaba con gente en la barra, gente que iba y venía. Hablaba con gente pero estaba solo. También se acercó a hablar con nosotros. Se presentó como Errantum Lumen, famoso artista. “¿No me conocéis?, – dijo un poco indignado, -¡Buscad en Internet Errantum Lumen y sabréis quién soy!”

Errantum Lumen. La primera parte de ese nombre suyo sí parecía corresponderle. Pero sin embargo, me pareció contradictorio que una persona tan oscura se autodenominara lumen. Me pregunté cuándo habría perdido la luz y por qué. Además de faltarle luz le sobraba alcohol. Él tampoco debía tener acerca de ese punto la misma percepción que yo, porque aún nos pidió dinero para seguir bebiendo. Recuerdo que antes de irnos le deseé suerte y no le gustó. Supongo que le parecí condescendiente.

Lo estuve buscando por Internet, y aparte de un blog con pocas entradas, con algunas fotos fechadas hace años, no encontré nada más. Me decepcionó un poco,  porque en realidad, y ahora me doy cuenta,  quería encontrar otra cosa, la revelación de alguno de sus misterios, alguna señal que me hablara de la luz, o de la falta de ella, algo que colmara de alguna manera las expectativas que aquel misterioso personaje me había generado, y que no se quedara todo en un dipsómano excéntrico. Pero no encontré nada más.

Ayer lo vi al ir a entrar en el metro de Ópera.  Su visión me hizo detenerme para observarlo. Pelo largo, perilla, camisa,  una lata de cerveza,  el mismo halo de oscuridad y misterio, y el mismo poder de atracción. Y seguí observándolo mientras bajaba las escaleras del metro, pensando para mí misma,Errantum Lumen,  no me engañas con tus nombres,  eres quien pareces.

Volví a casa algo distinta. Reconocer a un vampiro otorga una extraña sensación de lucidez.

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6 comentarios en “Errantum Lumen

  1. No sé si te fijaste, pero sus colmillos eran más largos y afilados de lo normal…
    Quizá Drácula sobrevivió a su épica lucha con el Dr. Van Helsing, y se refugió en Madrid y harto de gentes sin sangre corriendo por las venas se dió a la bebida y, quizá también por eso se acercó a nosotros, porque detectó sangre caliente y corazones bombeando a un ritmo distinto…

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