El suelo bajo los pies

por patricia

Hoy, al margen de la lluvia y los charcos, me he puesto unos zapatos de charol,  planos y de suela fina.

Lo malo de estos zapatos es que no me añaden centímetros, son feos y, si el suelo tiene agua, me mojo.

Lo bueno de estos zapatos es que siento el suelo bajo los pies.

Me gusta sentir el suelo bajo los pies. El  tacto diferente del asfalto y  del adoquín, el borde de un escalón, el barro de los parterres, la pintura del paso de peatones, una chinita, la firmeza. Me gusta.

Pero  lo mejor de sentir el suelo bajo mis pies es que me hace ser consciente de mis pies.

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