La era de la responsabilidad personal

por patricia

Voy a copiar tres párrafos del artículo “Ayuda para conocerse mejor” del Suplemento de El País de este domingo.

“Los seres humanos seguimos siendo esclavos de una sutil paradoja: hemos sido capaces de conquistar la Luna, pero no a nosotros mismos. Estamos tan obsesionados por lo que sucede fuera que no queremos ver lo que nos pasa dentro. Afortunadamente, el egoísmo, la negatividad, el vacío existencial, la angustia, la tristeza y, en definitiva, el sufrimiento que estamos cosechando como humanidad, son claros indicadores de que nos estamos equivocando al priorizar el desarrollo externo antes que apostar por el interno. Mientras nuestro corazón y nuestra mente sigan en guerra, seguiremos creando caos y conflicto a nuestro alrededor.

En este contexto se está produciendo el denominado “despertar de la consciencia”, que consiste en darnos cuenta de que más allá de nuestras circunstancias siempre tenemos la opción de elegir nuestro pensamiento, nuestra actitud y nuestro comportamiento. Y estas decisiones son las que crean y determinan la calidad de lo que experimentamos en nuestro interior y, porteriormente, lo que creamos en el exterior.

Esta revelación suele vivirse como un clic en nuestra mente. Y consiste en reconocer que nuestra vida interior puede ser mucho mejor:  que nosotros mismos podemos cambiar, crecer y evolucionar para ser más felices de lo que somos ahora.  Lo  queramos o no ver,  ha comenzado una nueva era con una nueva filosofía: la responsabilidad personal. Dentro de poco, no valdrá engañarnos a nosotros mismos, amparándonos en el círculo vicioso del victimismo. Más que nada porque no funciona.

Lo que sí da resultados es hacer lo que probablemente menos nos apetece: enfrentarnos a nuestros miedos e inseguridades para empezar a tomar las riendas de nuestra vida. Lo que está en juego es aprender a llevar una existencia feliz y con sentido. ”

Bueno, no han sido tres párrafos, han sido cuatro… Yo ya he sentido ese clic. Hace mucho, y muchas veces desde entonces. Cada vez con una intensidad diferente.  Y sé que cambiar, crecer y evolucionar para ser más feliz -y crear más felicidad- es un proceso que dura toda la vida.

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