Sin papeles

Cuando Rebeca se dio de baja para tener a su bebé, apunté a Miguel a una guardería y busqué a una persona que viniera un rato por las tardes para recoger a los niños, y cuidarlos mientras llego yo del trabajo. Hice una única entrevista. Nilda me gustó desde el primer momento, y además tenía varias referencias fiables que respaldaron mi primera impresión.

Como por las horas que iba a trabajar conmigo no me corresponde pagarle seguridad social no hablamos nada sobre el tema, pero lo cierto es que días más tarde, después de haber pactado condiciones y de haberle dado el trabajo, me enteré de que no tenía papeles.

Su caso es como tantos otros. Está separada, ha dejado a sus hijos en Bolivia, y vive compartiendo una habitación y gastando lo menos posible para poder enviar todo lo que gana a su familia y que tengan así un mejor futuro. Una separación que le pesa como una losa y que sabe será larga. Sin papeles no puede viajar a visitarlos, ni los puede traer con ella.

El pasado miércoles me llamó al móvil por la mañana.

Nilda, cuelga que te llamo yo.

No! Es que estoy detenida en Aluche!

¿Por qué?

Me pidieron la documentación a la salida del metro. Me van a tener detenida hasta esta tarde, y no me querían dejar llamar, pero necesitaba decirle que no me dará tiempo a recoger a los niños, llame a su madre.

Bueno, ¿y qué pasa ahora? ¿Puedo hacer algo?

No, me dejan salir esta noche, y me darán una carta de expulsión.

Bueno, después te llamo a ver cómo va todo. No te preocupes que ya soluciono el tema de los niños.

La llamo yo, que no me permiten tener el móvil conectado.

Mi primera reacción fue preguntarme si la policía no tiene mejor cosa que hacer que redadas para detener indocumentados que se ganan la vida honradamente. ¿No será mejor perseguir a quienes no se la ganan de manera precisamente honrada, tengan o no papeles? Supongo que esa gente da más problemas y es menos sumisa. Una redada a pie de metro es un trabajo mucho más fácil. Sí señor.

A Nilda la soltaron por la tarde. La trataron bien. Le dieron una carta de expulsión para dentro de seis meses. Eso significa que durante los próximos seis meses está de forma regular y no la podrán detener. Al finalizar ese plazo deberá tener su situación regularizada o bien irse. Es decir, estará en la misma situación que estaba justo antes de ser detenida.

¿Qué por qué no lo hace? Porque para obtener un permiso de trabajo debe volver a Bolivia y desde aquí el empleador solicitar autorización para que venga a trabajar con un contrato. Y ella esperar allí el que esa solicitud sea aprobada o denegada. Pero el hecho de que haya estado ilegalmente en el país es motivo de denegación.

Otra vía es legalizar su situación por arraigo. Para eso debe esperar a cumplir tres años de permanencia en el país y demostrar que ha estado trabajando y tiene trabajo. Nilda lleva casi dos años. Así que ante la perspectiva de tener que pagarse un vuelo a Bolivia y la posibilidad de que le denieguen el permiso y con ello la posibilidad de volver a España y el haber tirado por tierra todo el esfuerzo de su último año y medio, ha decidido esperar a hacerlo de esta segunda forma.

Yo puedo comprender que la inmigración deba realizarse de manera controlada. Pero lo que no puedo entender es la situación actual, en la cual, traer a un trabajador extranjero con los papeles en regla sea una tarea complicadísima, y sin embargo entrar en el país de forma ilegal sea cuestión de coser y cantar.

Y lo sé, porque la hermana de Nilda quiere venir a España y la estoy arreglando los papeles. Y cada día hay una traba nueva. Mientras que Nilda sólo tuvo que sacar un billete de avión y una visa de turismo.

Eso sí, después hay un policía a la salida del metro pidiendo papeles. Y una comisaría llena de inmigrantes ilegales a los que entregan cartas de expulsión.

A lo mejor soy un poco lenta. Pero yo no lo entiendo.


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2 comentarios en “Sin papeles

  1. No debe ser cosa de lentitud mental sino todo lo contrario. Yo tampoco lo entiendo.
    Nunca me han gustado las banderas, ni las fronteras, ni los límites y ahora menos que nunca. No creo que sea ético prohibir a la gente que viaje a otro país para intentar mejorar su vida, sobre todo si hay trabajo.
    Y de acuerdo hay que regular, pero no en plan kafkiano, para hacerlo como esta ahora vale la pena decir simplemente que no se puede. Por lo menos se ahorrarían patadas, gastos y lágrimas.
    Estupenda canción.

  2. Estoy de acuerdo contigo. Para hacerlo como está ahora… las cosas más vale hacerlas bien. Supongo que no será tan fácil cuando es una cuestión que ningún país es capaz de gestionar hábilmente. Pero imposible no hay nada. Tendrán que seguir buscando la manera. Digo yo. Un beso y gracias.

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