Invierno

No hace falta que me digas que es invierno
lo veo en la luz relente
de tus ojos
y en que ahora los encienden a las seis.
Y en la lana que le pica a las palabras
de tu boca,
y es que no te pusiste camiseta debajo.
Me lo gritan las hojas
que hace tanto tiempo que se me han caído
que ya no queda ni su rastro en el suelo.
Y por mucho que me arropo los oigo -sus gritos-
congelados entre los dedos de los pies.
Y sobre todo es invierno
porque si no fuera invierno
mi aliento no sería vapor y escarcha
-incomprensible y muda-
y te traería de vuelta
al lugar que ocupa el vidrio
-trémulo pero vidrio-
en tus ojos.

Puto frío.

  
(El otro invierno es sólo una estación, y su frío se quita con jerseys o con una copa de vino. Pero inevitablemente pensar en uno, el estacional, trae a la memoria el otro. Mas queda lejos, el otro. He encontrado una selección de poesías frías aquí)

Invierno

Feb 2008.

Ayer cogí el metro el metro para ir al concierto. En el ramal a veces pasa. El tren tarda un rasto en cerrar sus puertas para iniciar su recorrido entre dos únicas estaciones.

Frente a mí se sentó una chica rubia muy joven. De ojos ojos. Bueno, azules. Bueno azules y rojos. Se sujetaba la cabeza con una mano, y miraba al techo. Y así, además de tener la cabeza apoyada, dejaba su mano estratégicamente colocada para atrapar las lágrimas cuando se escapaban de su sitio. Yo la miraba y le preguntaba ¿Estás bien? ¿Qué te pasa? Pero no lo oía salir de mis labios. Ella también me miraba al sentirse mirada. Y otra vez al techo. Y después buscó en el bolso un móvil, y se puso a teclear. Y se le escaparon unas lágrimas más, que atrapaba con las manos. Y me enfadé con mi boca por olvidar hablar.

Yo no podía dejar de mirar. Porque la tenía delante y porque lloraba. Busqué un pañuelo, pero no hubo suerte. Nunca están cuando se les necesita. Quizás no sea grave. Quizás es un desahogo. Quizás sea una pena hoy grande que después será pequeña. Quizás un día sesible. Quizás lo necesite. Quizás lo agradece. Quizás quiera estar sola. Quizás.

Cuántos quizás últimamente. Llevo unos días viendo a personas llorar. Por la calle, solas, o al otro lado de un teléfono. Ahora también en el metro. Últimamente veo pocas sonrisas. Quizás sea invierno. Quizás.