Vida inteligente

– Buenas tardes, señor

-Buenas tardes, ser de otro planeta. ¿Está usted de paso por aquí?

– Sí, lo de siempre, buscando vida inteligente, ya sabe …

– Ah! Perfecto, entonces supongo que querrá que yo sea tan amable de realizar una de esas encuestas…

– Sí, pero en forma de conversación se me hace menos arduo, si es que no tiene usted prisa. Ya sabe, los estadísticos siempre prefieren las respuestas estándar de A, B o C, siendo C no sabe no contesta, pero si dispone usted de un rato…

– Adelante.

– Empecemos por algo casual, ¿qué tal su día?

– Bien, muy bien. Por fin voy a comprar una vivienda. He estado en el banco y me han concedido una hipoteca a 27.563 años, por lo que puedo tener una casa y disponible suficiente para no tener que renunciar a ninguna comodidad.

– Caramba, 27.563 años… ¿qué esperanza de vida tienen ustedes aquí?

– Pues ahora mismo debe rondar los 75.

– Oh, ¿y no se ha planteado usted qué ocurrirá cuando usted muera?

– Verá, la trascendencia está en desuso en la sociedad actual, y yo soy un ateo muy de mi tiempo.

– Bien, ¿y con su hipoteca?

– ¿Eso? Bueno, la pagarán mis hijos, y los hijos de mis hijos, y así…. yo ahora mismo estoy pagando las deudas de parientes que fallecieron trescientos años atrás, es un sistema basado en la solidaridad intergeneracional.

– Solidaridad, eso debe ser lo que en otros planetas denominan timo piramidal, cuestiones de semántica… ¿Y no existe otra forma de conseguir una vivienda?

– Imposible. La vida está montada así. Es una práctica habitual, millones de personas no pueden estar equivocadas.

– Desde el desconocimiento y sin ánimo de juzgar, ¿no le parece a usted más racional una forma de vida que se ajuste a lo que uno tiene, sin necesidad de perjudicar a generaciones posteriores durante más de 27.000 años? Es cierto que el tiempo pasa volando, pero así en frío se me hace mucho. ¿No se da cuenta de que ese modelo no es sostenible?

– No sé,  hasta que no me ha hecho usted la pregunta no se me había ocurrido pensar que pudiera resultar extraño. Hoy funciona. Mañana dios dirá.

– Curioso ateísmo.  Debe tratarse entonces de mi mente extraterrestre, que no alcanza.

– O del choque cultural. Vaya usted a saber.

– De todos modos, creo que estoy curado de espanto. La última vez que me hablaron de solidaridad intergeneracional fue en un planeta que justificaba así la producción de residuos tóxicos que tardaban más de 100.000 años en dejar de resultar mortales, y escondían en agujeros bajo tierra.

– ¿Y por qué hacían eso?

– Porque de otro modo no eran capaces de generar energía suficiente para mantener las necesidades de sus vidas tal cual las habían montado. Las energías limpias no eran rentables.

– ¿Y no existían otras formas de poder vivir que no requirieran ese sacrificio?

– No, porque la vida estaba montada así, era una práctica habitual, y millones de personas no podían estar equivocadas. Entre cambiar de forma de vida o seguir con la misma y producir residuos mortales de forma exponencial optaron por lo segundo.  Cuando se les terminó el espacio para seguir cavando agujeros llenos de mierda, propusieron un acuerdo de Solidaridad interplanetaria. Pero se rechazó.

– Aprecio cierto grado de sarcasmo… No me negará que nuestra situación es de un nivel de irracionalidad mucho menor…

– Qué duda cabe. No obstante, y a pesar de lo grato de la charla, debo continuar mi camino, no se lo tome a mal pero llevo ya un buen rato perdiendo el tiempo. Fíjese, millones de años luz de distancia recorridos, y aún no he dado con vida inteligente.

– Va a ser verdad que están solos.

– Y tanto.

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4 comentarios en “Vida inteligente

  1. Yo creo que lo que falta es algo que haga que esa conciencia tan revolucionaria que todos tenemos tomando un café en un bar se materialice en una actitud realmente revolucionaria que consiga aunar todas esas conciencias. Porque mientras tanto seguiremos haciendo estupideces. Un beso.

  2. Buen relato Pat, aunque mucho me temo que en poco tiempo, no solo no se encontrará vida inteligente, sino que sencillamente, no se encontrará vida.
    La casualidad ha hecho que hoy me haya asomado por tu blog, así que aprovecho para dejarte estas líneas y desearte que te vaya muy bien.
    Lejos quedan los tiempos de “Frasier” y de La Comunidad, de los que guardo –en términos generales- un grato recuerdo.
    Un abrazo

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