Faemino y Cansado y la teoría de mesas

por patricia

El miércoles, en lugar de ver la final de la Champion como haría cualquiera que no quiera parecer al día siguiente un marginado social, fuimos a ver a Faemino y Cansado a la Sala Galileo Galilei.  Un poco de humor nunca viene mal. De hecho siempre viene bien. Pero no era mi intención ni hablar de la genialidad de la pareja, ni tampoco a reventar alguno de sus sketches, sino de algo que me llamó la atención. Las mesas  (sí, ya sé que pueda sonar raro, pero es que está escribiendo una persona que no vio la final de la Champion, ya lo avisé desde el principio).

Cuando uno va a comprar las entradas puede elegir entre de pie o sentado. Y si es sentado, como el aforo no es muy grande, a veces toca mesa compartida. Ese no fue nuestro caso, que aún comprando entradas el día de la final tuvimos que conformarnos con una mesa en la parte de arriba, segunda fila. Pero por estar en la segunda fila, veíamos mejor lo que ocurría en la primera que en el escenario.

En una mesa de cuatro se sentó una pareja. Se trataba de una mesa compartida. Parece que el concepto es claro, pero sin embargo hasta los conceptos claros son susceptibles de ser interpretados. Y si no, no hay más que seguir leyendo.

Cuando llegó otra pareja a la mesa diciendo “creo que compartimos mesa”, los que ya estaban sentados les preguntaron cómo preferían el reparto de los sitios. Nosotros habíamos pensado sentarnos uno junto a otro y no uno frente a otro, para que así al menos un miembro de cada pareja tenga visibilidad directa al escenario. Perfecto, como prefiráis.
Interpretación: compartir una mesa significa que todos los usuarios comparten derechos y obligaciones, y las decisiones son tomadas por consenso y de la forma más justa posible para todos los integrantes.

En otra mesa de cuatro, justo al lado de la anterior, también había sentada una pareja. Se habían sentado uno frente a otro, ocupando los dos sitios con vista directa al escenario.
De pronto llegó la otra pareja “buenas noches, creo que compartimos mesa”. Uno de los que estaban ya sentados emitió un gruñido y continuó mirando al escenario aún vacío, como para evitar así cualquier riesgo de conversación o contacto directo. La pareja recién llegada ocupó los asientos que quedaron libres.
Interpretación: compartir una mesa significa sentarse en el mismo lugar que otras personas. El que primero llega decide dónde, que para eso se ha esforzado en llegar pronto. El que llega después se conforma con lo que queda.

Me habría gustado poder observar más interpretaciones. Porque aunque parece que no, seguro que hay tantas como usuarios de mesa. Y después me pregunto qué interpretación le habría dado yo al concepto “compartir mesa”. Porque así, a toro pasado, lo fácil es decir sin duda que la primera, que queda mejor, como muy rollo cívico y solidario. Pero eso no es más que lo que hubiera deseado interpretar. Lo que hubiera interpretado no lo sabré hasta que no me encuentre en situación. Porque al final, primera interpretación, segunda, tercera y las que hubiera, son todas humanas.

Y bueno, pensándolo mejor, no voy a reventar un sketch, lo voy a fusilar. Este lo contaron el otro día y además está grabado en la sala Galileo Galilei. Y sí,  tendré cuidado, no vaya ser que se entere Ramoncín y me de un cabezazo…

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