Nothing else

un día, murúa niño cantó.

Avatar de dannymacgillITAR

Amar sin ser correspondido. Valiente putada. Hasta ahí creo que todos estamos de acuerdo.

Sobre amar, sus maravillas y sus desastres se ha escrito desde que el ser humano escribe sobre algo. Vale, antes está lo de las leyes del Código de Hammurabi, pero también podríamos discutir si los abogados son humanos del todo… En fin, ya me entendéis.

Nothing else se inspira en un relato de Patricia donde se narraba la historia de Ulises y Calipso, desde el punto de vista de la ninfa. Si ya es jodido aceptar que no te quieran para los mortales de a pie que vamos al supermercado, imagínate cómo debe sentirse un ser inmortal al verse rechazada por un simple humano. Un humano al que le ofrece una vida eterna, llena de placeres y sin preocupaciones y que, en lugar de decir que se queda para siempre, escoge volverse a casa porque su…

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Felicidades

Se suelen dar por hecho muchas cosas cuando no hay por qué, incluso cuando a nivel teórico podrían considerarse imprescindibles. Como cuando una amiga me dice que odia que cuando le presentan a un hombre le vendan que su mayor virtud es ser una buena persona, puesto que para ella eso es un mínimo. Debería serlo, pero no tiene por qué.

Hay algunos temas muy sensibles en los que uno se pone el listón a tal altitud que apenas se ve porque quizás ni exista. Uno no quiere hacerlo bien, quiere hacerlo perfecto, ir a por el cum laude, es importante, muy importante, de vital importancia, por qué, porque lo que está en juego es la vida -y lo que es más importante: la felicidad- de quien más quieres. Es una responsabilidad vertiginosa. A veces, pensada en esos términos, hasta pesada. Y obliga a aprender a caminar sobre esa cuerda floja tan estrecha y tan poco nítida donde parece ser que se esconde el punto medio, el equilibrio, la virtud, y volvemos de nuevo al vértigo. El punto medio entre la mano izquierda y la derecha,  entre descuidar y sobre proteger. Y ese equilibrio cambia cada día, con cada humor, con cada circunstancia, hasta con el tiempo, si me apuras. No conozco a nadie que no haya perdido el equilibrio alguna vez, o que no se haya sentido perdido. Pero sí a quien después de caerse no ha vuelto a intentarlo y ha dado la guerra por perdida.

Y yo te admiro por tu amor, por tu dedicación y por tu esfuerzo, esos  que se dan por hecho como mínimos, pero no tienen por qué. Pero hay más. Ese más que se encuentra en altitudes que apenas se ven, y puede que haya quien dude de su existencia. Y es que un día las manos pequeñas se pusieron a jugar sobre las palabras escritas sobre la mesa, sin saber aún lo que implican, y yo lo ví y me dio un vuelco, y te miré, y creo que sabes que te miré, y que lo sé, que tú no pudiste evitar que la emoción te desenfocara.  Y eso supone que además de todo eso que se da por hecho y sin embargo tienes, está en ti ese respeto por las manos pequeñas, y el valor y la voluntad de enseñarlas y defender para ellas ese camino difícil que es el de ser libre y fiel a uno mismo. 

forever blue

La canción se puede escuchar pinchando en el original, yo pensaba que el reblogueo lo permitía, pero parece ser que no…..

Avatar de Eme NavarroITAR

Compuse forever blue para la taberna, como despedida, pero Chema se adelantó y cerró magistralmente. El tema siguió en Blue Identity y pasó por varios estilos, reggae, swing… pero no llegó a consolidarse para un directo pues la banda se deshizo. Cuando grabamos en Ventosa el primer single Chema sacó un ukelele, que usamos para September Rain y yo me quedé dándole vueltas en mi cabeza a una versión con ukelele. Un día grabé una maqueta con la acústica en el ordenador. Utilicé el micro de la webcam y Audacity para Ubuntu y sobre el tema cantando y tocado en una pista le hice unos arreglos de bottleneck. La base rítmica, en el estudio la ha hecho Chema con su ukelele y las solistas acústicas Manu.
Eme: voz
Chema: ukelele
Manu: acústica y bottleneck
Ernesto Lapeña: sonido

forever blue

Which part of you,my love, I can not tear?
Which…

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Persigue tus sueños

Avatar de patricia lodínlodín y lauda

La primera pieza. El proyecto surgió a raíz de la necesidad de una mesa de centro para un salón. La clásica LACK había muerto y era irrecuperable, pero descubrimos una mesa olvidada y sin tratar en el trastero.

En realidad el mérito no es mucho. Sólo hubo que lijar y pintar, al fin y al cabo somos principiantes.  Pero lo importante para nosotros no era la técnica sino el mensaje. Persigue tus sueños es un recordatorio importante para un salón, con tanta gente que compartiendo su tiempo allí, y de tantos tamaños….. a los más pequeños es muy fácil que nadie se lo enseñe en el cole pues es un concepto que no evalúa. Y los que ya estamos crecidos y lo hemos aprendido a lo largo del tiempo, que merece la pena, que la renuncia a los sueños es la renuncia a la vida, podemos llegar a olvidarlo con…

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Colapso

La primera fue en la calle. Llovía. Me estaba mojando pero no me daba cuenta de que me estaba mojando. El policía sí, y me dijo que podía esperar dentro del coche. Yo no me estaba dando cuenta de que me estaba mojando, que es como no estar mojándose al fin y al cabo. Me sentía menos mal esperando en la calle. Como si fuera a durar menos esa espera. Como si quien demonios tuviera que venir para denunciarme fuera a tardar menos por estar yo de pie en la calle en medio del frío y la lluvia. Miré a los niños. No sé si ellos se estaban mojando, o si se estaban dando cuenta, pero entonces yo ya sí. Abrí la puerta del coche, y les dije que esperaran dentro. Yo seguí en la calle. El policía siguió enfadado. Yo miraba al suelo, aún no me había hecho a la idea de que no iba a llegar a tiempo. Dijo que no se podía cortar una calle. Ni cinco minutos ni diez, bajo ningún concepto. Le dije que no me había dado cuenta. Que normalmente solía comprobar que no molestaba, pero que hoy tenía mucha prisa porque tenía cita médica, y que había aparcado deprisa y sin pensar en no colapsar la calle. El policía dijo que eso daba igual, que había que pensarlo. Entonces fue cuando pronuncié todas esas palabras seguidas: a veces no resulta fácil pensar en tantas cosas. Sólo después de escucharlas me di cuenta. Que son muchísimas. Demasiadas para mí. Pensar en respirar. En llegar a tiempo. A un sitio. A otro. A otro más. Pensar que para andar hay que poner delante del otro. Derecho, izquierdo, derecho. Pensar en las citas médicas del día, pensar en coger la documentación necesaria. Pensar dónde está guardada. Pensar en guardarla después, y recordarlo. Pensar en la comida para alimentarse. Pensar en buscar el dinero. En tenerlo. En ganarlo. Pensar en contestar los correos electrónicos. Pensar en las vestimentas, las necesarias para cada ocasión. Pensar en decir hola cuando llego y adiós cuando me voy. En echar gasolina cuando escucho un pitido que resulta ser el aviso de la reserva. Gracias pitido, porque de lo contrario tendría que pensar en mirar el nivel de gasolina en el salpicadero, y hace falta pensar más para mirar que para escuchar, yo creo que es más directo el escuchar. Pensar en  no colapsar la calle en la que se aparca. No un día, ni dos, ni diez, sino todos, todos los días que se aparca, y cada vez que se aparca. Pensar en respirar hondo porque me estoy sobrepasando. Pensar en aceptar que aunque he corrido para todo, voy a llegar tarde.

La segunda vez se lo diría más tarde a mi madre, cuando le explicara el por qué llegaba una hora tarde, que había colapsado una calle, colapsado en el sentido de obstrucción, no el que se le ha dado después del 11S, y que además había olvidado coger por la mañana lo que necesitaba llevarle al médico, por lo que había tenido que ir a casa. Mi madre me daría una bolsa con cosas que olvidé en su casa la última vez que estuve, cosas en las que tendría que haber pensado pero no pensé cuando me fui, y me mirará divertida mientras le cuento mis desastres, mamá, es que para vivir hay que pensar en demasiadas cosas. Y ya no diré muchas, como ahora acaba de decirle al policía, sino demasiadas. Aunque desde un principio fueron demasiadas. Así no hay manera de despegar los pies del suelo, con tanto que exige pensar.

Pero el caso es que yo miro a la gente que pasa por la calle, que parece tan compuesta y tan capaz de pensar en sus cosas, que también serán muchas, pero no en el sentido de demasiadas. Para ellos parecen las justas. Y caminan sin problemas, haciendo avanzar un pie delante del otro con total normalidad, bien pegados al suelo, y también aparcan sin colapsar calles, no olvidan las citas, ni los cumpleaños, no se pierden, no se desbordan. Para nada. Van tan compuestas, tan dominando las situaciones, tan sin perder el resuello, con esa capacidad para pensar en todas esas cosas que para mí son demasiadas.

Sólo después de darme cuenta de que no era capaz de pensar en tantas cosas me di cuenta de  de la lluvia y de que no iba a llegar a tiempo y me metí en el coche. El parabrisas estaba lleno de gotas que iban estallando y cayendo hacia abajo. Los niños estaban en el asiento de atrás, muy callados. ¿Y ahora qué va a pasar, mamá? Que me van a poner una multa. Y que hay que esperar. Se me cayó una lágrima por todo aquello en lo que tendría que pensar y no pienso. No lo vio nadie.

El coche oficial llegó poco después, con luces  y con sirena. De él saldría el poli bueno.