Del asedio al inmigrante

Nilda nació en Bolivia hace 32 años, donde tiene dos hijos a los que no ve desde hace cuatro, y a los que mensualmente envía el dinero que gana cuidando a hijos de otros. Los fines de semana a veces también ayuda en un restaurante, sólo si hay suerte.

Nilda entró en España con una visa de turismo, y cuando intentó regularizar su situación le dijeron que debía volver a Bolivia y esperar la resolución, que sería negativa como penalización por haber entrado ilegalmente.

Nilda en septiembre puede pedir permiso de residencia por arrraigo y ya está preparando ilusionada sus papeles. Para poder viajar a Bolivia y ver a sus hijos, y la casa que allí se está haciendo. Para poder volver dentro de un tiempo con una oportunidad en una cuenta corriente para ellos . Para poder andar por la ciudad en la que vive y trabaja sin miedo a ser detenida. Porque a Nilda la han detenido ya tres veces. Ayer por la tarde, cuando salió de trabajar,  la última de ellas. Utilizó la llamada que le permiten para avisarme. Ahora sigue detenida. No sé dónde. No sé hasta cuándo. Mínimo 24 horas, máximo 60 días. Me pregunto si a la tercera va la vencida, si a dos meses de poder regularizar su situación la enviarán a Bolivia.

Amin es tanzano. Lleva en España un tiempo y ahora mismo no tiene trabajo, de modo que emplea su tiempo libre en echar una mano en algunas ONG. A Amin lo detuvieron hace 40 días. De nada han servido los informes que las ONG’s donde colabora han emitido a su favor para evitar que le obligaran a pasar los 40 días (con la nueva Ley de Extranjería serán 60, pero podría llegar a ser peor, Bruselas apoya leyes que incluyan periodos de internamientos de hasta 18 meses) que por ley pueden obligarle a pasar hacinado en centros de internamiento. El motivo de la detención fue llevar copia y no original de sus papeles de solicitud de permiso de residencia por arraigo. Con Tanzania no existe acuerdo, de modo que no lo pueden deportar. Pero sí le pueden llevar al aeropuerto de noche, y preguntarle si quiere meterse en un avión con destino desconocido. Si dice que sí, se lo llevan. Amín dijo no. Amín decía estar animado.

Amín ya salió de la cárcel.  Y  el semidios que atravesó África y sus mil peligros, y cruzó el estrecho en patera, reconoció que verse esposado ante una juez le hizo llorar de vergüenza.

En los últimos meses, el asedio al inmigrante a las salidas del metro es incesante, por las calles, con furgones. Policía municipal, nacional. En los últimos meses ha habido comisarías con objetivos de un determinado número de detenciones de inmigrantes a la semana. Me pregunto si no podrían poner antes que eso un objetivo semanal de traficantes de drogas, de pederastas, de ladrones, de tipos que trabajan en B y se benefician sin pudor del subsidio de desempleo, violadores o políticos corruptos. Por ejemplo. Pero bueno, yo después de todo, soy una ciudadana de a pie, y no un sesudo órgano decisorio. Lo que sí sé es que yo preferiría pagar  con mis impuestos la reclusión de cualquiera de ellos antes que la de Nilda o Amin o tantos otros como quiera que se llamen.

Pero es mucho más sencillo cumplir el objetivo del inmigrante ilegal, que al fin y al cabo, tampoco paga impuestos. No les dejan.

Eso sí, que la detención del inmigrante sea aparatosa, con muchos aspavientos, con un cacheo intenso en plena calle y muchos gritos y malas palabras, como si fueran peligrosos delincuentes.  Para que no parezca que están deteniendo a una persona que ha cruzado medio mundo y trabaja para mantener a su familia, que no ha opuesto resistencia, que no tiene abogado, que no tiene papeles, que no tiene nada. Para que no parezca lo que es.

Entiendo que la solución pasa por que en los países de origen no falten las oportunidades. Entiendo que bastante tenemos con nuestros propios índices de paro como para dar trabajo a todo aquel que venga del tercer mundo muriéndose de hambre. Entiendo que no es fácil. Entiendo que es necesaria una política de inmigración. Lo que no entiendo, y lo que no callo, es que estemos consintiendo la que tenemos ahora.

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5 comentarios en “Del asedio al inmigrante

  1. Vergüenza, mucha vergüenza. Pero esa es la táctica, que sean tantas cosas que no queramos estar permamentemente en pie de guerra y por supuesto inventar nuevos nombres para la mismas miserias.

  2. César, supongo que el tratarlos de semejante forma pretende ser una medida disuasoria. Un “cuéntaselo a tus compatriotas, no vengáis, no merece la pena, os vamos a tratar como a perros.” ¿No hay otra forma?
    Yo espero que la táctica no sea buena, y que a pesar de ser tantas las cosas, no hagamos callo, no perdamos la sensibilidad. Un beso.

  3. Si pudiera dejar a un lado la pena de esto que cuentas, te diria que es un privilegio leer cosas tan hermosas como las que escribes aqui. Son demasiadas las veces en que siento verguenza de este pais. Un beso, y a ver si Amin pronto está fuera, como Nilda.

  4. Gracias, papá. Amin salió la semana pasada con una orden de no poder entrar en el país en 5 años. Me siento muy orgullosa de compartir contigo la pena. Un beso.

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