Relato: Adiós

Juan tuvo una pitón. De mascota. Juan tuvo una pitón, y ratones vivos para alimentarla. La compró pequeña. Pero todo crece. Y la sacaba de la urna, y la dejaba libre por la habitación. Y la cogía, y la acariciaba. Pero un día dejó de comer. Pasaron varias semanas y la pitón no probaba bocado. Así que acudió al veterinario preocupado por ella. El veterinario le dijo que el animal estaba sano. Que si había dejado de comer era para hacer hambre, porque tenía en mente una presa más grande. ¿Qué otros animales tienes en casa? Le preguntó. Juan no vivía con nadie más. La pitón fue sacrificada.

Abro la puerta despacio a pesar de los timbrazos impacientes. Coque entra. Hola tío. Va hasta la nevera y coge una lata, enciende un cigarro y comienza a hablar. Que ha conseguido una nueva sala, que en un mes tocamos, que por qué no fui ayer al ensayo, que los temas de Álvaro están casi listos, que el mío lo está retocando Juan. Vuelve a la sala. Que es cojonuda. Van a cobrar entrada. Nos van a pagar. Poco. Que la web sigue creciendo. Que si he visto las estadísticas. Que si he visto las descargas. Que por qué no fui ayer al ensayo.


Coque, lo dejo.

Coque no entiende. Yo se lo explico, pero él no lo entiende. Que qué coño le estoy contando de perderme en el camino, de coger aire, de otra vida. Me dice que el grupo es mi vida. Me dice que deje las drogas, que levante el culo y vaya a ensayar. Me dice que soy un artista. Coque sabe muchas cosas, como el sentido de mi vida. Pero no entiende lo que le digo. Porque Coque no quiere entender. Yo antes tampoco quería.
Coque se da cuenta de que no voy a cambiar. Y me dice que soy un mierda y un cobarde.
Pero yo sé lo que soy. No soy un artista. No soy un mierda. Soy lo que soy.

Se va. Y escucho el puñetazo que pega en la puerta metálica del ascensor. Me siento aliviado. Ya se lo he dicho. Intento respirar. Y pensar en mi nueva vida. Pero no veo nada. Está en blanco. Pienso en la antigua, en la que está escrita. Pienso en Coque, en Álvaro, en Juan. Escucho nuestras canciones en la cabeza. Pienso en ellos, pero no puedo verlos. Sólo veo a la pitón. Recién sacrificada.

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