Hacer

Hace ya bastante tiempo que he dejado de escribir de forma introspectiva. El otro día, buscando contenido para el proyecto de armapalabras, me encontré con una declaración del por qué de este sitio. Todos los por qués van cambiando, pero el caso es que en los de entonces, mi propósito era buscar un algo en cada día que mereciera ser contado. Obligarme a esa búsqueda me hacía ser consciente de que ese algo existía.

Poco a poco, me fui volviendo más celosa o más pudorosa a la hora de compartir ese tipo de hallazgos, y poco a poco fui cambiando concreciones por abstracciones, y me puse densa y un poco filósofa. El caso es que surgió Euler, de carácter más ensayístico, y ahí comencé a volcar mis reflexiones. Y para la ficción el dinosaurio y deseodeserpielroja. Y aquí, aquí nada.

Llevo ya unos días con ganas de escribir. Pero al igual que hubo un día en que cada día me sentaba, me encontraba conmigo misma, y lo ponía por escrito con relativa facilidad, ahora siempre encuentro excusas. Parece mentira, que ahora que en mi horario laboral el tiempo transcurre y mis obligaciones se han reducido casi por completo a estar y a esperar a que me confirmen qué día será el último, con tantas horas vacías por delante con un ordenador, me resulte tan complicado hacer algo.

Hacer hago. Leo prensa, artículos relacionados con la literatura y la cultura en general, me entretengo alimentando de contenido interesante el twitter de armapalabras,  miro trescientos millones de veces el correo electrónico, pero no soy capaz de hacer nada, o hago poco, entendiendo por hacer eso que se traduce en algo tangible, que se puede compartir y enseñar. Algo que queda.  Le explicaba esta mañana a Sittingbull que me había propuesto escribir aquí, que tenía el sitio abandonado. Y me contestaba que no era una obligación, que cuando volviera a tener ganas ya escribiría. Pero sé que no es así. Las ganas están, pero he perdido la práctica. Cuando encontrarme conmigo misma era un hábito, una costumbre, me resultaba sencillo. Pero una vez que se emprende el camino del abandono, era complicado retomarlo después. Y no quiero.

No se trata de que ya no tenga momentos introspectivos, de que ya no piense, o de que ya no me encuentre. No. Se trata de que ya no los plasmo. Y hay una sutil diferencia. Y es que cuando algo se queda sólo en la cabeza es como si no hubiera existido. Seguía reflexionando en voz alta con Piel roja, ya sé que es una tontería, lo sé. Pero el escribir algo, algo aquí, y repito que sé que es una tontería, me hace sentir que he hecho algo, y que mi tiempo en la oficina no ha sido tan absurdo, que ha tenido algún sentido, porque he hecho algo. Algo que queda. Algo diferente a haber matado el tiempo durante siete horas seguidas. Y es que si hay algo que odio es matar el tiempo. Con lo precioso que es. Y es una tontería, pero escribir me hace sentir que he hecho algo, algo que al menos a mí me gusta hacer. Aunque la toxicidad del ambiente dificulte la introspección, y la creatividad, y la iniciativa. Pero estoy por hacer el esfuerzo. Diario. Volver a esa costumbre de hacer. Hacer como tangible, hacer como construir, hacer como lo contrario de vivir mientras pasan los minutos conservando las constantes vitales. Empezar por ahí. Y seguir con otras tantas cosas a las que he dejado en la senda del abandono. Tomar mi tiempo y dejar de matarlo, con lo precioso que es, aún estando en un trabajo clínicamente muerto. Y llegar a casa un poco más contenta.

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4 comentarios en “Hacer

  1. Y dejarnos más contentos a quienes te seguimos. En mi período de silencio, que duró demasiado, me confronté con eso que tan bien describes y sin tener siquiera al apoyo de esas siete horas que creo que sean una ayuda ya que te hacen tener que hacer cosas y al final el día no termina siendo una ameba. Dicho esto… diciendo que no dices nada en realidad has dicho muchas cosas: sobre las pausas (fundamentales en la música como en la vida) y la necesidad de nutrirse de otras cosas para seguir creciendo, elaborando y plasmando.

  2. No se trata tanto de dejar un rastro. Es como cuando en el trabajo te has pasado el día mirando un montón de temas, has leído, has investigado, has hecho incluso tablas de excel, pero no has cerrado nada de lo que te habías propuesto terminar, puede que incluso ni siquiera te hayas notado avanzar, y te da la sensación de que no has hecho nada. Es más algo así.

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