En blanco y negro

por patricia

De pronto me sentí como aquel día, en el Retiro, porque me miraba a los ojos como aquel payaso, que estaba enseñando a la niña a hacer pompas de jabón inmensas, y  yo  era una de esas muchas personas en blanco y negro que, a lo lejos, aprovechando las ventajas del zoom, quería sacar una foto a la niña con la pompa de jabón, y sin saber por qué, el objetivo fue tras aquel payaso, y me miró de pronto fijamente, a mí, aún estando tan lejos. E hice click.

Pero esta tarde estaba en la sala de formación, con otros muchos compañeros. Enfrente el retroproyector pasando las mismas  diapositivas que tenía en papel sobre la mesa. El nuevo Plan General Contable, artículo 11. Artículo 12… El tratamiento de las operaciones vinculadas. Obligatoriedad de documentación… El tratamiento del leasing como una compra a plazos. Las restricciones a la hora de provisionar… Manos levantadas, y preguntas. Y más preguntas. Pero yo estaba en blanco y negro, sin dudas, sin anotaciones, sin interés, siendo el único motivo para vencer el sueño un único pensamiento en la cabeza: en qué momento de mi vida me habría equivocado tanto como para haber acabado aquí, sin interés.

Entonces noté la mirada fija, la de la responsabilidad, porque de nada sirve utilizar las circunstancias y adaptarlas para justificar el dejar de luchar por los propios deseos.

Y ya deja de mirarme así, aunque sea dulcemente, le dije.  Si ya lo sé, ya, si ya lo he dicho.  No sé en qué momento, pero me he equivocado.  Click.

payaso

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