nostalgia primigenia en la pausa de la publicidad

el lunes rompemos el voto de un mes sin tele para ver mátalos suavemente.  en una pausa publicitaria anuncian un producto que sirve para evitar que los pezones de los corredores -o runners- se irriten con el roce de sus camisetas.

pienso que el mito del tipo duro, encarnado en el cine por John Wayne, Clint Eastwood, Gary Cooper, Burt Lancaster, Paul Newman, o Brando, ha muerto para siempre. pero pienso que eso no debe importarme, pues mi ideal de tipo duro es también el del tipo puro, y no es un vaquero sino un piel roja.

pienso también en la especie humana en su conjunto, diseñada en sus inicios por la naturaleza para el ejercicio físico, para la búsqueda de agua y alimentos, para la caza y la recolección, para caminar sin calzado así sea supinador o pronador, para vivir en la desnudez antes de que el absurdo pudor tras el también absurdo episodio de la manzana nos condenara como especie a cubrir la absurda vergüenza con ropa, a sufrir colas en las rebajas, a la vida en los centros comerciales, a los sostenes para ellas, y para ellos, el gel evitaescoceduras de pezón.

pienso que no hace falta irse miles de años atrás. me imagino preguntándole a mi abuelo qué opina acerca del uso de una protección para que no se irriten los pezones. pero no puedo porque está muerto. me pregunto a mí misma, y me descubro oponiendo resistencia a hacer un viaje de verano en coche sin aire acondicionado, cuando hace veinticinco años me cruzaba la península sentaba en el asiento de atrás de un coche, y por todo refrigerio el aire que entraba por la ventana.

somos una especie en vías de debilitamiento y fragilización.  a saber de cuántos remedios para poder soportar malestares terribles de los que aún no somos conscientes podrán disfrutar nuestros nietos.

pienso en pablo cuando vuelve de tocar los tambores con las manos llenas de callos y de heridas que sangran, en que ni las mira, ni las cura, ni le duelen, las ignora, y sólo piensa en volver a tocar otra vez. y me gusta. pienso en miguel, cuando vuelve de los entrenamientos o de los partidos o del colegio con las piernas llenas de heridas, o con lesiones musculares, en que ni las mira, ni las cura, ni le duelen, las ignora, y sólo piensa en volver a jugar otra vez. y me gusta.

pienso en las noches en que sufrimos ataques de mosquitos por no usar protectores en crema, eléctricos o ultrasonidos. y en tus combates cuerpo a cuerpo, armado con un trapo, y los matas suavemente…

pienso que esa admiración mía por la resistencia, la dureza, el instinto, la fuerza, la desnudez, lo salvaje, lo humano, siendo una urbanita irredenta, con aire acondicionado, podría parecer incompatible. y sin embargo….

“Déjenme ser un hombre libre. Libre para viajar o quedarme, para trabajar, para comerciar donde escoja, libre para elegir a mis propios maestros, para seguir la religión de mis padres, libre para pensar, hablar y actuar por mí mismo. La tierra es la madre de todas las personas, y todas las personas deben tener derechos iguales en ella”

HINMAHTOO-YAHLAHKET (Jefe Joseph)
Jefe de los Nez percé 

“Cuando todos los búfalos se hayan ido, los caballos salvajes hayan sido domados, el rincón más secreto del bosque invadido por el ruido de la multitud, y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura y el águila se extinga, habrá que decir adiós al caballo veloz y a la caza”.
SEATTLE
Jefe de los Suquamish

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inconclusos y póstumos

por fin he conseguido terminar “el proceso“. perdí el interés antes de llegar a la mitad al invadirme la sensación de que no iba a sorprenderme ya nada de lo que pudiera leer, y que continuar leyendo estaba resultando un redundar en lo ya leído.

no terminé de empatizar con K, ni con nadie. he estado a punto de dejarlo a medias dado que he iniciado un propósito vital de obtención -y transmisión- de placer y alegría, y la lectura no me estaba procurando ninguna de las dos cosas, pero terminé autoimponiéndomelo en total contradicción con el propósito anteriormente citado.

elegí el proceso porque se lo oí citar a emilio la noche en que lo conocí, en su septuagésimo cumpleaños. esa noche me ganó para siempre, y además, refiriéndose a la crisis, y a su percepción, dijo algo así como que se sentía como el protagonista de “el proceso”. eso fue hace tres o cuatro años.

esta primavera me regaló una foto, en el pie escribió los versos:

Que mañana entrará

satisfecha, capulí de obrería, dichosa

de probar que sí sabe, que sí puede

¡CÓMO NO VA A PODER! 

azular y planchar todos los caos.”

ahora también quiero leer trilce. no he tenido la oportunidad de ver a emilio en muchas ocasiones, pero me ha ganado para siempre en cada una de ellas.

he terminado el proceso, y hasta el epílogo no me entero de que he estado leyendo un libro inconcluso. ya después, en el epílogo, aclara max brod que kafka había dejado capítulos sueltos, sin enumerar, y que antes de morir le había pedido al amigo que lo quemara todo. cuando kafka muere brod toma todas las notas, ordena los capítulos como mejor le parece, hace una corrección sucinta, y lo publica, haciendo una interpretación muy libre de las últimas voluntades del autor.

he terminado el proceso y he empezado con alabardas, para continuar alimentando mi obsesión saramaguiana, y ahora que lo pienso, parezco estar iniciando una serie de lectura de libros inconclusos y póstumos.

ya he terminado alabardas. alabardas alabardas, espingardas espingardas.

tres únicos capítulos, unas notas de trabajo del autor, y dos reflexiones sobre la obra de saramago de dos autores de los que no recuerdo nombre, y unas ilustraciones de gunter grass. me falta el final de la última reflexión, la que se titula yo también conocí a artur paz semedo.

mientras leo esos tres últimos capítulos me vuelve a pasar por la cabeza la fantasía de escribir una novela. desde el lunes fantaseo con una historia. escribir solo tiene sentido si hay una historia, pero no se trata tanto de una historia que pueda resultar interesante para el lector, sino una historia que yo quisiera contar. tengo que querer contarla.

creo que tengo una historia que me gustaría contar pero no he empezado, empiezan las excusas para no dar el primer paso. entre ellas esta entrada de hoy. y ahora pienso en los propósitos de placer y alegría, en los versos de emilio, en fantasear, en la inconclusión y sobre todo, en contradicciones.