enelbolsollevo

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En el bolso.

(pequeña introspectiva que surge sin querer)

En el bolso llevo mi cartera de tela, que es de tela para poder coserle mi verso, que no es mío, pero lo he hecho mío. El ángel fieramente humano no sabe distinguir sus capas, porque todas se enredan. Lo físico trasciende a lo psicológico y después a lo social unas veces. Otras veces es a la inversa. Y no voy a enumerar todas las combinaciones posibles. Podría salir algo factorial.

Llevo mi tabaco guardado en un neceser que antes llevaba escrita la pregunta ¿hay vida antes del café? Y ahora llevo otro con una respuesta, pero aún no he cosido el no. El café soy yo. El café es soy contigo. El café es yo café. El tabaco está por liar, porque me gusta regalarme el ritual, como a los japoneses el del té. O más. Así que cada cigarro es único. Eso me gusta.

En mi bolso llevo aparatos que puedan sujetar lo que veo: una cámara de fotos con la que además puedo hablar o una cámara de fotos con la que además puedo escuchar música o una cámara de fotos que es sólo una cámara de fotos. Supongo que eso significa que en el bolso llevo ojos. Y supongo que además necesito compartirlos con otra personas. Algunas cosas sólo con una. Otras con pocas. Otras con todas.

En mi bolso llevo un libro para escuchar una historia.  También llevo una libreta y un boli, para contarlas. O para contar lo que opino, lo que me pasa, lo que me emociona, lo que observo. Que también son historias. Definitivamente en el bolso llevo ojos.

Y corazón. Y supongo que además necesito compartirlo con otras personas. Algunas veces sólo con una. Otras con unas pocas. Otras con todas.

En mi bolso llevo un pintalabios, un pincho, dos chapas, un ibuprofeno, una pinza para cerrar bolsas, tarjetas de visita sueltas, una grabadora y un trípode que no uso nunca para nada.

Unas gafas de sol (lo sabía! ¡en el bolso llevo ojos!).

En mi bolso a veces llevo mis baquetas, cuando voy a tocar. Cuando las miro me gusta pensar en ese yo reciente que me inventé, y ahora, además de lo que era, también soy músico. O música. Bueno, no, música siempre he sido. Música somos todos.

En mi bolso llevo las llaves de casa. Mi casa no tiene cuatro paredes, sino dos brazos grandes. Es muy bonita. En ella caben un montón de brazos pequeños. ¡Seis!

Me gusta inventarme.

Hay un montón de regalos preciosos aquí con motivo de el día de la mujer. Todas las iniciativas de las magdalenas terminan convirtiéndose en una excusa para que todo el que quiera participar saque algo bonito de sí mismo con la finalidad de regalarlo después. Cada iniciativa de las magdalenas hace el mundo un poco mejor. Muchas gracias.

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2 comentarios en “enelbolsollevo

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