Orden

He empezado con un cajón, con otro y con otro, hasta que el salón entero estaba lleno de montañas de papeles. Las de lo que vale, las de lo que no vale, bolsas de basura donde poder tirar la mierda  en una mañana de fiebre de orden.

Supongo que tras esa fiebre no hay más que una tremenda ingenuidad.

Ahora que ya no hay caos en el salón me siento más segura.

Lo malo va a ser salir.

Anuncios