Relato: El nieto

¿Es su nieto? Qué bonito es… y  cuatro mesecitos… qué preciosidad.

Yo nunca voy a  ser abuela.

Mire, mi  hija mayor va a cumplir 41 años, y nada. Y la pequeña tiene 39, y tampoco. Ni intención que tienen.  Pero tampoco pasa nada. Bueno, me habría gustado, es como si me faltara algo. Pero ellas… fíjese, iba el otro día con mi hija la mayor  y pasó una señora con una niña. Preciosa. De estas guapas que además comprometen con su simpatía, llamado la atención de todo el mundo.  Y le dije a mi hija  mira, mira qué preciosidad. Y mi hija me contestó ¿el qué?

Ni se había fijado.  Y es que no le gustan, no siente nada, no le llaman la atención, no tiene ahí eso dentro.  Bueno, cada uno es como es, y ellas han elegido otra vida.

Mírele qué bonito, cómo mira, qué ojos, qué piel, qué olor a bebé… Y es que se pasa muy deprisa. Crecen muy deprisa. Yo ya ni me acuerdo.  Si mis hijas hubieran tenido uno así para que yo lo pudiera abrazar…

Además hoy en día, el hecho de no tener pareja no tiene nada que ver para ser madre. Que oye, anda que no hay hombres, que si tampoco les gustan como para vivir con ellos, o casarse, pues no hace falta. O adoptar. Podrían haber adoptado un niñito… aunque yo habría preferido que naciera de ellas.

Pero ellas no. La mayor es azafata y viaja mucho. La pequeña trabaja en un ministerio.  Se pegan una vida… qué casas, qué viajes, qué todo.  Y yo, yo  siento un vacío…Vaya dos hijas me han salido. Menudas pájaras.

Le voy a decir una cosa: eso es egoísmo.

Anuncios

Capital humano

El otro día estuve viendo durante un rato una mesa de debate en el canal 24 horas, estaban hablando acerca del pacto por la reforma educativa. En un momento dado, uno de los tertulianos dijo, indignado por el actual nivel educativo, que era necesario mejorar el capital humano de este país, para que en un futuro este país fuera más eficiente,  produjera  más y de forma más rentable.  Y yo  no pude reprimir las náuseas al escuchar esa concepción de los niños y adolescentes como “capital humano”, y que la motivación para que estén bien formados sea la de mejorar el PIB.

Yo pensaba que los niños eran personas, y que la educación tenía una doble finalidad: un desarrollo a nivel personal y humano,  que a su vez les permita en un futuro prestar un buen servicio a su comunidad.

Creo que tenemos un buen problema cuando las personas nos convertimos en capital humano, y somos valoradas en función nuestra capacidad de generar beneficios empresariales. Eso no es lo que yo entiendo por desarrollo. Ni por humano.

Lenguajes

Mientras esperaba el autobús me entretuve hablando con la abuela de Jorge.  LLegó dejándonos con la conversación a medias y la apuramos mientras bajaban los niños.

De camino a casa Pablo me preguntó

-¿qué le estabas diciendo a la abuela de Jorge?

-Es que Jorge quiere venir a casa el jueves, y el jueves nace su hermana, y supongo que a sus padres les hará ilusión que vaya al hospital a conocerla, pero Jorge estaba empeñado en venir. Y yo le decía a su madre que ya se le pasaría. Ahora puede que le de pereza lo de la hermana, pero seguro que después le hará más ilusión.

-No me refiero a eso. ¿Qué le estabas contando antes?

-Ah, antes…  -este niño tiene un radar cuando se habla de él, y más si se habla de él y de su hermano- … Bueno, pues la abuela de Jorge me comentaba que Jorge es poco cariñoso y que suponía que la querría, pero que como no se lo demostraba no estaba segura. Y yo le dije que seguro que sí. Y le hablé de vosotros. Que tú eres también muy reservado, sólo das besos si te lo recuerdo y jamás me dices que me quieres. Pero es tu forma de ser. Yo sé muy bien que me quieres. Sin embargo Miguel…

-Miguel… no para! -y se ríe.

-Eso es. Los dos sois diferentes, cada uno es como es, y cada uno expresa sus sentimientos de una forma diferente. Pero me queréis los dos. Cada uno a su manera. Y yo también os quiero a los dos, a cada uno como es.

Lo llevé a sus clases de  batería.

Cuando dos horas más tarde volví a buscarlo, se abalanzó sobre mí (dentro de la escuela y delante de todo el mundo!!!!!!!) y me dio un abrazo fuerte y un beso. Tras una primera reacción de extrañeza ante tan insólito arranque, entendí que sin pronunciar palabra y a su manera, me estaba diciendo profundamente, te quiero, y quiero que lo sepas.  “¿Lo has pasado buen en clase?”  Pero lo que yo le decía,  también sin pronunciarlo, era  lo sabía y lo sé,  pero gracias. Yo también a tí. Y él lo entendió. “Sí”

Binta y la gran idea

Cartel cinefórum Binta

Organizar esta actividad me ha dado la oportunidad de ver de nuevo este corto y sonreír con él. De ilusionarme pensándola. De hablar con Sergio Martín, que ha puesto La luna de Madrid y su amabilidad a nuestra disposición. De contactar con Javier Fesser que ha puesto el corto y sus palabras de apoyo a nuestra disposición.  De hacer con mis medios rudimentarios el cartel para presentar la proyección del corto.

Tengo suerte. Me ha dado mucho.

Ahora sólo queda compartir el momento este viernes.