Usted no es dios

Ayer por la noche, en el capítulo de House, hubo una escena entre House y su psiquiatra en la que el psiquiatra le preguntaba: ¿por qué le das más importancia a tus fracasos que a tus logros? House contestaba que los logros tenían una duración corta, exactamente hasta que llegaba un fracaso. Y que sin embargo los fracasos permanecían para siempre. El psiquiatra le contestó “cuando uno fracasa, cuando uno se equivoca, debe aprender a pedir perdón y  pasar página“. Entonces House le contesta ” ¿Me quiere decir que yo hago un daño terrible, pido perdón y se acabó, paso página? Eso es injusto“. Y el psiquiatra le contesta “¿de modo que piensa que el sufrir eternamente por un error cometido es una forma de impartir justicia? Usted NO ES DIOS, usted es sólo un hombre, un hombre más hecho polvo que tiene que aprender a pasar página.

Y el escuchar eso supuso para mí  una especie de revelación. Y no una revelación de algo que no supiera, sino esa sensación extraña, como cuando uno ve una fotografía de alguien que hace tiempo que no ve, que uno no ha olvidado, que uno sabe que existe o existió, pero que de pronto, al ver esa fotografía, hace que todo su recuerdo sobrevenga de pronto, de golpe, con una extraordinaria nitidez.  Y sentí una tremenda piedad por el ser humano en general. Porque es cierto, sólo somos hombres,  pequeños y vulnerables, sin ninguna guía con la que enfrentarnos al miedo, a la incertidumbre, al dolor, como ciegos que buscan la luz ayudándose con un bastón.

Hombres, hombres pequeños, piedad por ellos, porque en ellos veo la misma fragilidad que en un niño, niños como Miguel, que por la noche me dijo con miedo: mamá, me duele aquí. Y yo le di un beso aquí. ¿Para qué, mamá? Para que no te duela. ¿El qué? El dolor. Para que no te duela el dolor que te duele. ¿Y cuando te vayas de la habitación te vas a quedar en el pasillo, por si vienen los monstruos? Y sí,  cuando le acuesto me quedo en el pasillo, para comerme  sus monstruos, para que no entren en su habitación ni en sus sueños.

Pero los niños crecen, y se convierten en hombres. Y los dolores duelen, y los miedos aparecen, y la incertidumbre. Pero el hombre ya no es niño, es hombre, y tiene que saber cómo enfrentarse a ellos, para pasar página, para seguir adelante, él solo. Debería saber, pero no sabe, y cada hombre se inventa su manera, cada hombre lo hace como puede, para seguir hacia delante, para intentarlo, como ciegos que intentan ver con la ayuda del bastón. Y no estamos solos, porque  a todos nos une esa lucha, esa búsqueda a veces serena, a veces desesperada, a veces dolorosa, a veces feliz, a veces asombrosa, pero siempre búsqueda de la luz, de la felicidad, de la paz, de pasar página para  seguir hacia delante. Hacia delante. Siempre.

PD: No he podido evitar recordar a Machado:

Es una tarde cenicienta y mustia,

destartalada,como el alma mía;

y es esta vieja angustia

que habita mi usual hipocondría.

La causa de esta angustia no consigo

ni vagamente comprender siquiera;

pero recuerdo,y,recordando,digo:

-Si,yo era niño,y tú, mi compañera.

Y no es verdad,dolor,yo te conozco,

tú no eres nostalgia de la vida buena

y soledad de corazón sombrío,

de barco sin naufrgio y sin estrella.

Como perro olvidado que no tiene

huella ni olfato y yerra

por los camino,sin camino,como

el niño que en la noche de una fiesta

se pierde entre el gentío

y el aire polvoriento y las candelas

chispenates,atónito,y sombra

su corazón de música y de pena,

así voy yo,borracho melancólico,

guitarrista lunático,poeta,

y pobre hombre en sueños,

siempre buscando a Dios entre la niebla.

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La era de la responsabilidad personal

Voy a copiar tres párrafos del artículo “Ayuda para conocerse mejor” del Suplemento de El País de este domingo.

“Los seres humanos seguimos siendo esclavos de una sutil paradoja: hemos sido capaces de conquistar la Luna, pero no a nosotros mismos. Estamos tan obsesionados por lo que sucede fuera que no queremos ver lo que nos pasa dentro. Afortunadamente, el egoísmo, la negatividad, el vacío existencial, la angustia, la tristeza y, en definitiva, el sufrimiento que estamos cosechando como humanidad, son claros indicadores de que nos estamos equivocando al priorizar el desarrollo externo antes que apostar por el interno. Mientras nuestro corazón y nuestra mente sigan en guerra, seguiremos creando caos y conflicto a nuestro alrededor.

En este contexto se está produciendo el denominado “despertar de la consciencia”, que consiste en darnos cuenta de que más allá de nuestras circunstancias siempre tenemos la opción de elegir nuestro pensamiento, nuestra actitud y nuestro comportamiento. Y estas decisiones son las que crean y determinan la calidad de lo que experimentamos en nuestro interior y, porteriormente, lo que creamos en el exterior.

Esta revelación suele vivirse como un clic en nuestra mente. Y consiste en reconocer que nuestra vida interior puede ser mucho mejor:  que nosotros mismos podemos cambiar, crecer y evolucionar para ser más felices de lo que somos ahora.  Lo  queramos o no ver,  ha comenzado una nueva era con una nueva filosofía: la responsabilidad personal. Dentro de poco, no valdrá engañarnos a nosotros mismos, amparándonos en el círculo vicioso del victimismo. Más que nada porque no funciona.

Lo que sí da resultados es hacer lo que probablemente menos nos apetece: enfrentarnos a nuestros miedos e inseguridades para empezar a tomar las riendas de nuestra vida. Lo que está en juego es aprender a llevar una existencia feliz y con sentido. ”

Bueno, no han sido tres párrafos, han sido cuatro… Yo ya he sentido ese clic. Hace mucho, y muchas veces desde entonces. Cada vez con una intensidad diferente.  Y sé que cambiar, crecer y evolucionar para ser más feliz -y crear más felicidad- es un proceso que dura toda la vida.

Palabras: Notas al margen.

Ayer fue un día emocionante.

Terminé con el segundo volúmen del temario, y con él terminé también con los temas de Lengua.

Los libros están subrayados y con las tapas ajadas. Y a veces no puedo reprimir algún comentario al margen. Casi siempre son notas referentes a la organización y estudio, notas insulsas del tipo “ojo, relacionar con tema X”.

También hay alguna de desahogo, y en algunos lugares se puede leer a lápiz “¡menuda gilipollez!”.

Otras son curiosas. En el tema 30, después de casi 1.000 páginas leyendo uan redacción objetiva y distante, no pude reprimirme al leer lo siguiente “Hay que deshechar como impertinente esa frase tan común de Todas las opiniones son respetables. No, no nos confundamos de referencia: lo que es respetable y debe ser así es el derecho y la libertad a expresar libremente las opiniones, pero las opiniones POR LEY DISCURSIVA SE CRITICAN y no se respetan si no están sustentadas por buenos argumentos sino por falacias.” Y al pie de este párrafo, escrito por mí se puede leer “¡¡¡¡El autor se ha exaltado!!! ¡¡¡¡Es humano!!!!”

Pero lo emocionante en el día de ayer, no consistió en  haber terminado un ciclo para abrir otro. Lo  realmente emocionante, fue leer en el tema 32, que habla de la comprensión y expresión de textos escritos, lo siguiente:

“La escritura fue el gran descubrimiento para vencer al tiempo, e hizo posible la existencia de un ilimitado presente. (…) Mientras que comunicación oral une a la gente en grupos, escribir y leer son actividades solitarias. (…) Lo escrito lleva consigo la soledad (y, a veces, el olvido de su origen porque la escritura queda desligada de su productor. Las palabras se presentan como si tuvieran vida, pero huérfanas de productor), y transforma el diálogo y la interacción en monólogo, pues entender lo escrito es una forma de interiorización en la búsqueda de su significatividad que hacen a la psique concentrarse sobre sí misma. “La escritura sin lector es objeto inexpresivo, realidad sin sustancia, simple cosa. La fragilidad de lo escrito está en su dependencia del lector para adquirir su propio sentido.” (Lledó). La historia de la humanidad y de su pensamiento es la historia de su escritura, y el objeto de la experiencia intelectual es el texto.” (Lengua Castellana y Literatura. Temario Volúmen II)

Al margen de ese párrafo queda escrito un humilde y admirado “maravilloso”.